Soledad, mi gran amiga.
Me acompaña a cualquier lado y en cualquier momento. Siempre esta ahí, nunca falta. Nunca me juzga. Puedo estar rodeada de personas, en medio de un debate, de un concierto, sin embargo me siento sola. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que si estoy cuando alguien necesita que lo escuche (y ahora con las redes, que lo lea), que lo aconseje, sin embargo cuando llega el momento de expresarme solo recibo palabras vacías, dichas por obligación y necesidad de responder algo ante mi, y eso es peor que el silencio. Duele, joder duele como el demonio. Todos necesitamos de alguien. Yo soy el alguien de otros, pero nadie es el mio.
Debido a ello empece a confiar en ella. A relatarle los pensamientos que atraviesan mi mente, cada secreto, cada sentimiento. Es la única que sabe el motivos de mis acciones, de cada palabra que sale de mi boca. Muchos me han dicho que me hace mal estar en soledad, que salga de mi zona de confort, pero ¿cómo no estar con ella, cuando fue la única que me entendió cuando nadie mas estuvo para mi? ¿Cómo romper el lazo, forjado con el paso de los años, que me une a ella? Por el momento es mi gran y mejor amiga, hasta que tal vez llegue alguien que cambie un poco las cosas, pero no todo. Siempre voy a necesitar mi momento donde requiera de su compañía, en alguno más que otros.
Pero ella siempre será mi gran amiga, la soledad.
Tarde un poco en subir una entrada, lo siento. Este es un escrito propio (28.02.17) , espero les guste.
Con mucho amor, Mac.
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